Mirar en los estantes de la jugueteria/papelería/tienda mágica, múltiple (cómo se llaman esas tiendas?) y tienes de regalos de última hora, un pequeño paletero como peluche, y su carrito de helados y paletas. El hombrecillo unido de manera tal al carrito, que cuando avanza el carrito de helados, él va al lado bajo la sombra de su techito -cuando es carrito más completo-, o la versión B, con una combinación diferente de colores y sin el pequeño tejado, sólo un carrito paletero. Tal como podría pintarlos la memoria y el trabajo de @malditoperrito, en un barrio cualquiera de esta gran área metropolitana.
Avanzada la tarde seguimos descendiendo. Hay que ser muy precavida al descender por toboganes de arcilla firme -o por lo menos quienes eligen esa opción-. Al lado corren unas ruinosas escaleras de madera que me causan menos confianza que descender a rappel. Hay dos curvas pronunciadas que no pudieron avanzar al lado de los escalones: tuberías profundas para extraer el escaso petróleo de la zona estorbaban. Esta razón fue la que me permitió encontrar diversión en medio de la oscuridad del subsuelo. La curva toboganera me llevó por una zona de falsas piedras preciosas en el techo ¿las habrán puesto a propósito, figurando una constelación para admirar sólo con lámparas de minero? Nah, creo más bien que es una disposición de falso oro. Mientras observaba el manto que me cubría, creí ver algo extraño ¿una serpiente o una persona sacrificada? Quise detenerme pero llevaba demasiada velocidad, sólo la fotografía mental de luz se quedó en mis ojos. Una hora después, al en...
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